Santiago Ruiz, precursor del barefoot en España y la dieta evolutiva 
 
El Correo


Actualizado el 27 de noviembre de 2013 a las 07:46

Santiago Ruiz, precursor del barefoot en España y la dieta evolutiva

Santiago Ruiz, precursor del barefoot en España y la dieta evolutiva

Su pasión por la lectura le guió a descubrir los beneficios de correr descalzo o con calzado minimalista y se ha convertido en uno de los mayores defensores de esta práctica deportiva bajo los principios de unos hábitos de alimentación lo más natural posible

    

En su irrupción en el atletismo se cumplieron alguno de los requisitos que suelen darse en los deportistas populares, desconexión de la rutina. Poco a poco se fue enganchando y su pasión por la lectura le llevó a descubrir dos aspectos que han marcado un punto de inflexión en su carrera, el ‘barefoot’ y la dieta evolutiva. Desde entonces, Santiago Ruiz se ha convertido en uno de los precursores en España de correr descalzo o con calzado minimalista y se ha esforzado en divulgar los «beneficios», siempre que se haga una transición correcta. El plusmarquista europeo de maratón, «soy el único que ha bajado de las tres horas corriendo descalzo», apela a cambiar los malos hábitos en los apoyos para apostar por la técnica que caracteriza a los atletas de élite.

VAMOS A CORRER. ¿Cómo se inicia tu relación con el deporte?

SANTIAGO RUIZ. Al igual que les ha sucedido a muchos corredores populares, un día empecé a correr para distraerme y desconectar de los niños. En enero de 2007 participo en una media maratón en Almería, después corres otra y, como una cosa lleva a otra, te planteas el sueño de hacer un maratón. Al año siguiente me estrené en la de Madrid.

VAC. Te enganchas y decides dar otro salto en tu trayectoria deportiva.

S.R. De pequeño competía en natación y al vivir en Almería veías a mucha gente en el agua en cualquier época. Decido prepararme y en 2009 hago una media ironman en Calella. Al igual que me sucedió con la maratón, me pongo como meta completar un Ironman y me me decanto por el de Lanzarote en 2011, no por la dureza, sino porque es el más antiguo y parecido al de Hawai. Ha sido el único que he hecho y, desde entonces, he completado otros más cortos, como el triatlón de Sierra Nevada, uno de los más duros del mundo ya que se hace a 3.000 metros de altitud, con un perfil de bicicleta bestial y la carrera a pie por las pistas de esquí.

VAC. Y de repente se produce un punto de inflexión en tu forma de entender el atletismo, descubres el barefoot.

S.R. Al terminar aquel ironman coincidió que estaba leyendo el libro ‘Born to run’ (Nacidos para correr), de Christopher McDougall, que se acaba de publicar en España. Según pasaba las hojas alucinaba. Se centraba en los tarahumaras, una tribu de indios indígenas mexicanos, que viven en un lugar remoto. Para desplazarse corren descalzos o con sandalias artesanales hechas por ellos. El escritor corría con ellos y vio que no sufrían las típicas lesiones de los corredores populares.

VAC. Le cautivó tanto que decide investigar, a pesar de correr hasta entonces con zapatillas amortiguadas normales y corrientes.

S.R. Me hizo reflexionar y me puse a buscar información en internet. Había muy poca, pero encontré unos estudios realizados en la Universidad de Harvard. Habían hecho una investigación con deportistas africanos y americanos en cintas de correr. La conclusión fue que la forma del impacto con el suelo era mucho menor descalzo que con zapatillas convencionales.

VAC. Y ahí se mete en esa dinámica hasta convertirte en uno de los precursores del barefoot en España.

S.R. En pleno verano de 2011 le conté a un amigo lo que estaba leyendo y flipaba. Se enteró de que en Nueva York se había organizado un congreso con la presencia del escritor del libro y protagonistas, corredores descalzos, investigadores de Harvard y allí nos fuimos en septiembre.

Santi Ruiz

VAC. Pero para entonces ya había experimentado la sensación de correr descalzo. ¿Cómo fue la primera experiencia?

S.R. Me compré unas zapatillas y según me las trajeron a casa salí a correr la misma distancia como siempre. Sufrí la primera lesión de mi vida y volví cojeando. No fue a más porque al notar un pinchazo en el gemelo levanté el pie. En el encuentro de Nueva York aprendí a realizar la transición de un calzado a otro y a la vuelta metí todas mis zapatillas convencionales a un armario para apostar por otra forma de correr.

VAC. ¿Lo más complicado es realizar bien ese paso?

S.R. Mi gran error fue que empecé a lo bestia y tuve suerte de no lesionarme de manera grave. Al estar acostumbrados al material convencional, tenemos la musculatura atrofiada y hay que ir poco a poco fortaleciéndola. En Nueva York descubrí que el primer día hay que correr 400 metros, al día siguiente descanso y, si estás sin molestias, el tercer día otros 400 m. La mayoría de la gente que no lo haga así se lesiona, pero dile a un maratoniano que entrene un día esa distancia...

VAC. ¿Cómo fue tu estreno en competición oficial como corredor descalzo?

S.R. Fue en la media maratón de Granada y resultó espectacular. Salí a un ritmo más lento que cuando iba con zapatillas, porque iba experimentando. La sensación era que pasaban los kilómetros y cada vez te encontrabas mejor, la piernas notabas como si no hubieras corrido. Y casi seguido completé mi primer maratón en Málaga.

VAC. Los compañeros de la prueba te mirarían raro?

S.R. Al principio no se daban cuenta y tenían que volver a dirigir la mirada. He oído de todo, que si la crisis, que si promesas, castigos, sobre todo en Málaga. Sin embargo, en 2012, volví y noté que había más conocimiento del barefoot o minimalismo.

VAC. ¿Qué beneficios aporta el barefoot?

S.R. Sufren menos las rodillas y aprendes a correr de una manera más natural y suave. Cuando comencé, pude comprobar que todo cambiaba, apoyaba el pie de otra manera, el dolor desaparecía. El paso debe ser corto y la cadencia alta. El calzado está pensado para dirigir al pie y controlarlo. Tenemos unos músculos que se utilizan cuando vas descalzo y que no la usas cuando corres con zapatillas normales. Siempre hago especial hincapié que cuando aprendes a correr descalzo o con calzado minimalista, como se usa una musculatura mucha más práctica y como no hay soporte que te ayude, tienes que hacerlo de forma suave. Antes entrenaba de 20 a 30 km y tenía que parar algún día por las molestias. Ahora, lo hago sin problemas y se recupera mucho antes. La razón es porque machacas menos las piernas y la musculatura. Correr descalzo no el fin, es el medio para aprender a correr.

Santi Ruiz

VAC. ¿Entonces la técnica de correr juega un papel importante?

S.R. Con los tenistas o nadadores sucede igual , tienen que recibir clases para aprender. La mayoría de los populares se ponen las zapatillas y a correr. Es un error grave, ya que pensamos que sabemos correr y no es así. Al hacerlo descalzo te obliga a aprender técnica como la de los africanos. He indagado mucho en internet y estudios reales demuestran que un adolescente keniata cuando corre la primera carrera con zapatillas, ha recorrido una media de 18.000 km descalzo. Como tiene una técnica tan asumida y perfecta, da lo mismo lo que le pongan en los pies. Al occidental medio, desde que ha nacido, le han puesto zapatillas, corre con el talón elevado y la puntera oprimida.

VAC. ¿Cómo se trabaja ese cambio?

S.R. Hay que modificar la forma de pisar y hacerlo de manera correcta. Necesitas sentir el pie descalzo y tenemos ya la manera de amortiguar el impacto. Eso con las zapatillas no lo aprendes.

VAC. ¿Y el resto de atletas de élite se ve perjudicado por esa falta de técnica?

S.R. No. Si les grabas cuando corren, lo ves luego a cámara lenta y te sorprende. Nunca apoyan con el talón, siempre se impacta con la parte media delantera del pie y aterrizando justo debajo de la cadera, en su centro de gravedad. El calzado acolchado de los populares te incita a alargar la zancada y clavar el talón. En vez de avanzar, te frena. Cuando clavas el talón se produce una fuerza de frenado brusca. Es un dato objetivo, ya que está medido en un laboratorio de Harvard. No es ni opinión ni tendencia ni moda. A unos investigadores, que ni siquiera eran corredores, les llamaba la atención que los africanos no se lesionaban y los americanos con material de 180 dólares, sí.

VAC. Tras el éxito en Montilla del primer encuentro en España de corredores descalzos o minimalistas, ¿habrá continuidad para una mayor divulgación?

S.R. Estamos inmersos en la organización del segundo congreso, que se desarrollará en la localidad barcelonesa de Sant Joan Despí. Pretendemos que sea en junio de 2014 e intentaremos traer a personas muy potentes a nivel mundial, como médicos, investigadores de Harvard y corredores.

VAC. A nivel personal, ¿cómo se prepara día a día?

S.R. Hago el 70% del entreno descalzo, el resto con calzado minimalista, sobre todo por montaña, ya que todavía no tengo la piel hecha, o por la noche, que no ves el terreno. Uso una sandalia guaracha, que imita al tradicional de los indígenas mexicanos, la típica romana que se ha usado desde siempre. El calzado de Zatopek era minimalista, era un trozo de cuero con una suela atada a un pie. Su única función es proteger al pie del frío y de clavarte una piedra. Hay que potenciar el pie y no anularlo.

VAC. ¿Alguna carrera a corto plazo?

S.R. Encamino la preparación para intentar batir en enero un récord Guinness, los 100 km descalzo. En verano descubrí que un indio había necesitado 10 horas 47 minutos y trataré de bajar la marca. El circuito será en una zona de playa cerca del cabo de Gata, con una cuerda de 10 km. Habrá una empresa de cronometraje, un juez de la federación y cobertura médica.

Santi Ruiz

VAC. ¿La nutrición cuenta con un papel importante en tu preparación o es algo secundario?

S.R. Me interesa mucho y soy partidario de la dieta evolutiva, aunque no la sigo a rajatabla. Eso sí, ha cambiado bastante mis hábitos de alimentación y los de mi familia. La conocí al leer el libro ‘Paleodieta para deportistas’. Este último término no me gusta porque incita más a otro tipo de dietas o modas. Realmente, entre mis conocidos que la siguen tienen alguna intolerancia, sobre todo al gluten.

VAC. ¿En qué fundamentos se basa?

S.R. Es lo más natural posible ya que se huye de alimentos procesados y aumenta el consumo de productos frescos, frutas y verduras. Se evitan las harinas procesadas y azúcares refinados. Muchos atletas consideran la pasta fundamental, yo la he eliminado, como mucho una vez al mes. Claro que necesitas hidratos, pero existen otras fuentes, como zanahorias, patata cocida... El ser humano ha comido desde siempre raíces. Tampoco pruebo los lácteos. La aportación de vitamina D puede proceder del brócoli. Por ejemplo, antes tomaban un zumo y bollería. Ahora les he acostumbrado a llevar al colegio almendras y mandarinas y están muy sanas. Hay una dependencia de los productos azucarados y yo los he reducido de manera drástica. El ser humano solo tomaba miel cuando la encontraba.

VAC. ¿Has notado mejoría en tu rendimiento deportivo?

S.R. Mucho. Puedo hacer una ultra de montaña de ocho horas comiendo solo unas piezas de frutas y un poco de proteínas. No necesito geles ni ir hipercargado de comida. Notas que tienes más fuelle, que puedes estar corriendo durante horas. He acostumbrado a mi metabolismo a usar la grasa como combustible, es más energético que la glucosa que aportan los geles o barritas. Puedo cenar una ensalada con muchas proteínas e ir en ayunas a trabajar. Luego salgo a correr a las 13 horas sin probar bocado y corro 20 km. Cuando llego a casa como y me va de maravilla.

Fotos: Cedidas por Santi Ruiz y documentación