El Correo

Actualizado el 18 de marzo de 2014 a las 10:56

Maratón de Barcelona 2014, crónica de un 'finisher' en una carrera de 10

Maratón de Barcelona 2014, crónica de un 'finisher' en una carrera de 10

El corredor popular, Daniel Soriano, ha sido nuestro particular cronista en el Maratón de Barcelona 2014. Daniel nos cuenta, en primera persona, las sensaciones y lo vivido durante los 42,195 kilómetros de recorrido. Su relato no tiene desperdicio

   

DANIEL SORIANO | El sábado 15 de marzo iniciaba uno de esos fines de semana que tanto nos gustan a los corredores. A las cuatro de la tarde me pasaba a recoger mi amigo y compañero de carrera, Mariano, y emprendíamos el viaje desde Girona a Barcelona, dónde el día siguiente correríamos la prueba más dura: la Zurich Maratón de Barcelona 2014.

El viaje en coche se nos hace corto, comentamos otras carreras en la que hemos participado, bromeamos sobre anécdotas varias, y cómo no  sobre lo que nos espera el domingo. Sin darnos casi cuenta ya estamos en la gran urbe, Barcelona. Buscamos un parking para dejar el coche, y caminamos un poco hasta la Expo Sports (Feria del Corredor).

Primero recogimos el dorsal y cambié mi cajón para salir junto a Mariano, ya que me habían dado un dorsal del último cajón, y él salía en el 3º. El cambio fue un visto y no visto; una pegatina azul en el dorsal y listo. Al ser las 5 de la tarde no hay cola, y todo el proceso lo hacemos en menos de 5 minutos.

Nos pasamos casi tres horas visitando los diversos stands de la Feria y saludando a algún que otro conocido. Después de visitar la Feria nos dirigimos a casa de mis padres que están fuera de viaje y nos han dejado el piso. Cenamos y comentamos un poco más sobre la carrera, miramos la previsión del tiempo y nos asustamos un poco con las temperaturas que predicen, sobre los 25 grados. La conclusión es clara: toca hidratarse mucho y bien.

Sobre las 11 nos retiramos a descansar y ponemos el despertador a las 5:30. No queremos ir con prisas al día siguiente. A las 3:30 me despierto, miro el despertador y veo que aún no es la hora. Vuelvo a dormir una hora más y me pasa lo mismo hasta que finalmente suena el despertador a las 5:30 y me pongo en pie.  Después de asearnos un poco y desayunar, nos preparamos el material para la carrera y nos desplazamos en metro hacia la salida del maratón.

Maratón de Barcelona 2014, crónica de un finisher en una carrera de 10

En el cajón de salida para empezar a correr

Tras unas fotos con los compañeros Red Runners nos dirigimos a dejar las bolsas. Se trata del mismo pabellón dónde el día antes estaba toda la feria. Se forma un poco de embudo, ya que sólo hay una entrada para acceder, pero, una vez pasada, la entrega es muy rápida ya que hay muchas filas para dejar las bolsas. Todas bien numeradas y ordenadas.

Salimos a calentar un poco antes de ir al cajón de salida. Después de alguna foto más y de ir al lavabo nos vamos al cajón de salida dónde encontramos a Manel y Sami que quieren bajar de 3:30. Yo no tenía planeado hacer este maratón. Llevo arrastrando problemas físicos desde diciembre, y el 16 de febrero ya había corrido uno, pero como me tocó el dorsal que sorteaba Vamos A Correr no dude ni un momento en venir. Durante la semana estuve pensando que tiempo podría intentar hacer, dado que en febrero había corrido en 3:53 sin estar muy en forma. Así que tras pensármelo intenté ir a por el 3:45.

Tras desearnos suerte los 4, oímos como dan la primera salida a los atletas de sillas de ruedas. Y a los pocos instantes la salida de los 'pro', la emoción y los nervios se respiran en el ambiente, la música excita aún más a todos los corredores, y, finalmente, tras acercarnos caminando hacia la línea de salida, empezamos el desafío del Maratón de Barcelona.

Salgo bastante bien  y no noto ninguna molestia durante los primeros metros, eso me alegra ya que, en los últimos meses, todo eran molestias. Mariano, como es habitual desaparece de mí vista a los pocos metros. Sami y Manel siguen su estrategia, y los veo bastante rato delante de mí. Yo voy a mi ritmo, sin apretar demasiado y disfrutando de estos primeros kilómetros sin problemas de ningún tipo. Sobre el km 5 veo a Alfredo, un compañero que corrió conmigo la Trailwalker de 2013. Me alegro mucho de verlo y vamos unos dos kms. hablando animadamente. Poco después vuelve con sus compañeros, y yo sigo en solitario. Llego al km 10 bastante bien, buenas sensaciones y con un ritmo bastante bueno. El crono marca 51 minutos, de momento estoy en el tiempo que me había marcado.

Maratón de Barcelona 2014, crónica de un finisher en una carrera de 10

Primeras molestias físicas sin bajar el ritmo

En cada avituallamiento cojo botella de agua y bebida isotónica, ya desde el principio, sabiendo que será un día de mucho calor. Sobre el km 15 empiezo a tener molestias en un dedo del pie. Extrañamente me duele, al finalizar la carrera vi que me había rozado y que la uña estaba bastante tocada. No sé a qué puede ser debido, el modelo de zapatillas que usaba eran el segundo modelo de las Saucony Progrid 6. Con las primeras llevo más de 500 km y con estas segundas unos 150, y 42 de otra maratón,  y nunca me habían molestado, quizás el calcetín me quedo mal o algo, no sé.

Para más inri la herida que me hice en el pie quince días antes en la Media de Banyoles, también me empieza a molestar en ese momento, a pesar de todo, mantengo el un buen ritmo y alcanzo el km. 15, donde tomo el primer gel que tengo previsto.

Aquí ya empiezo  reduzco velocidad, y en Passeig de Gràcia me avanzan los Pacemarkers de 3:30, aunque no me preocupo en intentar seguirlos, y sigo corriendo bastante bien. No lo he comentado antes, pero en la edición anterior del Maratón de Barcelona tuve que retirar por lesión en el kilómetro 24, y este año quería acabarla cómo fuera.

Sobre el km 19 me cruzo con Mariano, ya que en Meridiana hay uno de los tramos de doble sentido. Lo saludo chocando la mano y nos animamos el uno al otro. Poco después veo a Manel , me extraño porque no le acompaña Sami. Poco a poco me acerco a la media maratón, punto en el que marco un respetable 1:51. Aún estaba dentro del margen para poder hacer 3:45.

Acusando el calor y cambio de objetivo

Al dejar la Calle Meridiana la curva se hace un poco embudo, y la gente se agolpa a nuestro alrededor. Sientes cómo todo el mundo te anima y muchos dicen tu nombre -que leen en el dorsal-. Me acerco con ganas al km 24 y sin poderlo evitar se me pone la piel de gallina, cuando consigo pasar el punto donde me retiré el año pasado. Creo que me emocioné más en ese punto que en la propia meta.

Poco a poco me acerco al km 25 y tomo el segundo gel previsto, y siempre sin dejar de beber en cada avituallamiento. A partir de este punto, el calor se hace más acusado y empezamos a correr por calles con menos sombra. Desde ese kilómetro empiezan a dolerme los riñones de una manera que nunca me habían dolido, a pesar de eso sigo corriendo, o algo que se le parece. Sobre el kilómetro 28 noto que me cuesta más correr y que el ritmo baja aún más, me empiezan a adelantar bastantes corredores, pero prosigo la marcha. En el kilómetro 30 decido parar para orinar. El dolor de los riñones sigue ahí, y no desaparece.

El calor se hace cada vez más evidente. Me tiro lo que me sobra de cada botella de agua por encima, pero en menos de 200 metros vuelvo a estar seco. Encaramos la parte más soleada, al lado del mar, desde el Fòrum hacia Arc de Triumf. Lo paso realmente mal por ese tramo.

Cuando estoy sobre el kilómetro 35 me pasan los Pacemarkers de 3:45, intento ponerme a su lado, pero me resulta imposible seguirles. No me queda más remedio que seguir a mi ritmo, y terminar cómo pueda. Aquí, el tiempo deja de ser importante para mí, y ahora el objetivo a seguir es: acabar el maratón lo más dignamente posible.

Maratón de Barcelona 2014, crónica de un finisher en una carrera de 10

Sin arrojar la toalla

Tomo mi tercer gel cómo tenía previsto y sigo en estado "walkingdead" corriendo con el único pensamiento de llegar a la meta. Empiezo a ver a los primeros caídos, corredores que están tirados al lado de la calle con gente subiéndoles las piernas; otros que empiezan a tener pinchazos; algún que otro va caminando y cojeando...y es que realmente el esfuerzo del maratón y el calor empiezan a mostrar su dureza. Somos muchos los que ya sufrimos, pero el orgullo, el pundonor, las ganas o lo que cada uno encuentra en su interior, nos hace seguir avanzando metro a metro.

Sobre el km 37 tengo mi último momento de "euforia". Veo a Roberto -otro compañero de la Traiwalker- y le grito su nombre, creo que perdí la poca fuerza que me quedaba en ese grito. Me hace unas fotos y me animo unos instantes. Rápidamente la emoción vuelve a dejar sitio al cansancio, pero sigo adelante.

Pienso…"venga sólo son 4 kilómetros más casi lo tienes". Sobre el km. 39 me tomo mi último gel. No espero ya al 40 cómo tenía previsto, me faltan fuerzas por todos lados. Me pasa un conocido que soy incapaz de reconocer y me ofrece agua, pero me espero unos metros al avituallamiento. Llegamos al km 40, “va sólo dos más, pero que dos!". Había oído hablar siempre de la subidita del Paral•lel, y la he corrido en la cursa de la Mercè, pero en esos momentos entendí a lo que se referían. No sé qué desnivel tiene, muy poco, pero tras los 40 km anteriores se hace muy cuesta arriba. Sigo pasando a muchos corredores con problemas y los que van mejor que yo me adelantan a mí.

Sensaciones finales en línea de meta

Los ánimos de la gente se agradecen más que nunca y seguimos hacia la línea de meta. Ya casi estamos, veo las dos torres y me animo un poco. Alcanzo la recta de meta e intento acelerar un poco, por eso de entrar dignamente. Pero, al intentarlo, noto un pinchazo en el femoral que me hace volver a la realidad. Así que bajo el ritmo, de nuevo, y cruzó la línea de meta muy contento y satisfecho. Nada más entrar Sonia me grita y me hace unas fotos.

Dejo de correr, cojo más líquido y me dirijo a la zona final de la meta. Sólo pienso en una cosa “¡Mi medalla, quiero mi medalla!!". Este año sí, la he acabado, muy tocado, sufriendo desde el km 35 lo indecible, pero llegando a la línea de meta en 4:03:13.

Veo a Mariano que me espera, él también ha sufrido al final y ha hecho 3:43. Nos dirigimos juntos a recoger la medalla. Por fin, esta vez sí que soy FINISHER de la Maratón de Barcelona!

Balance final del maratón

Tengo que decir que, a pesar de lo duro que ha sido este año por el calor, el circuito es, dentro de lo que cabe, bastante plano. Pasa por los lugares más emblemáticos de Barcelona. Los puntos de animación y el público que te anima son de 10. En los avituallamientos no falta ni agua ni bebida isotónica, y por supuesto hay sólido en varios y geles en dos puntos, el 22 y el 32. La organización es perfecta, los cajones bien organizados y la entrega de dorsales, al menos cuando yo fui, rápida y sin problemas. El servicio de guardarropa también lo valoro muy positivamente. En definitiva una prueba de 10.

Maratón de Barcelona 2014, crónica de un finisher en una carrera de 10

Fotos cedidas por Daniel Soriano.


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