El Correo

Actualizado el 7 de julio de 2016 a las 15:26

David Alday: «La Maratón Alpino Galarleiz es más que una maratón, en la que siempre se respiran sensaciones diferentes»

David Alday: «La Maratón Alpino Galarleiz es más que una maratón, en la que siempre se respiran sensaciones diferentes»

El consumado y experimentado alpinista de Vitoria-Gasteiz, que ha ascendido a las cumbres más importantes de los Alpes, Pirineos, Los Andes y Himalaya, es uno de los 13 históricos deportistas que han tomado parte en las 20 ediciones disputadas del evento de montaña de Zalla. Alday nos muestra la ver

   

En la vigésimo primera edición de la Maratón Alpina Galarleiz, a disputar el domingo 17 de julio de 2016 en la localidad encartada de Zalla, y que es una de las pioneras en su categoría a nivel nacional, habrá espacio para un momento emotivo, y que sin duda será recordado por muchos durante bastante tiempo como el reconocimiento que se dará a los 13 históricos participantes que han estado presentes en las 20 ediciones disputadas hasta la fecha. El acto se llevará a cabo en la previa a la prueba, sábado 16 de julio en el Zine Antzokia de Zalla.

Uno de esos trece históricos es David Alday Irure (1973. Vitoria-Gasteiz) toda una referencia en el mundo de la montaña, ya que este vitoriano ha sido capaz de coronar las cimas más importantes de los Alpes, Pirineos, así como hacer cumbre también en las cordilleras de los Andes y Himalaya. Ornitólogo por vocación, y alpinista por pasión, David Alday también es técnico de senderos FEDME, por lo que su actividad profesional está muy ligada a las actividades relacionadas con el medioambiente, desarrollo local y cartografía digital.

Siempre con la montaña como escenario principal y natural en el que se mueve practicando senderismo, BTT, esquí de montaña, escalada en hielo, y ahora, apasionado de la marcha nórdica -representa a la Red de Centros Nordic Walking-, su experiencia profesional y como deportista encajan a la perfección para hablar de cómo se percibe y qué sensaciones le quedan a uno en el cuerpo cuando participa en la marcha de montaña del Maratón Alpino Galarleiz. David Alday nos habla de la Galarleiz y de la montaña, en estado puro.

David Alday: «La Galarleiz es más que una maratón, en la que siempre se respiran sensaciones diferentes»

VAMOS A CORRER ¿Cómo y dónde empezó tu afición por la montaña?

DAVID ALDAY.
Mi afición a la montaña comenzó como para otros tantos y tantas en las excursiones que hacíamos con la familia, y en mi caso, a las zonas más cercanas a Vitoria-Gasteiz. Unas veces para subir pequeñas cimas y otras para pasar el día entre bosques y entornos fluviales amenizados con ricas paellas. Esta parte gastronómica es de vital importancia para mi adherencia a la montaña ;-)))

La mitad de la sangre que corre por mis venas es de procedencia navarra. Las largas estancias veraniegas en mi pueblo navarro, y la cercanía del Pirineo, actuaron como polo de atracción para mis sueños durante mi época más juvenil. Ver pero no tocar...toda una tentación.

Mi primera cuerda de escalada la compré con la paga que recibí en la afanosa tarea de recoger patatas. No me sobró nada. Todavía me duelen los riñones de aquella experiencia. La conservo como muestra del esfuerzo necesario en mi búsqueda de los sueños.

Pronto conseguí mis primeras botas de cuero con las que podía recorrer montes en Euskadi y siempre dependiendo del autobús y el tren. No era de esos con los que uno podía contar para salir de fiesta un sábado ya que el domingo tenía que madrugar.  El poco dinero que podía tener, lo dedicaba expresamente a la compra de billetes de autobús y a embadurnar con grasa las botas de cuero que tanto territorio me estaban descubriendo. Depurando esta forma de viajar y con el objeto de conocer más montañas y sin que mi maltrecho bolsillo experimentase una quiebra económica total, me trasladaba a los Pirineos en autobús y en autostop y a cualquier viaje organizado que se hiciera a través del ayuntamiento, club o federación. En mis largas estancias pirenaicas, mi comida diaria consistía en pasta y una pastilla de caldo para dar sabor y una ración de galletas María. De esta manera, conseguí recorrer todo el Pirineo, ascendiendo a las cumbres más importantes y otras tantas secundarias que desconozco sus nombres, ya que pertenecían a afiladas crestas o retazos de cordales.

"En mis largas estancias pirenaicas, mi comida diaria consistía en pasta y una pastilla de caldo para dar sabor y una ración de galletas María. De esta manera, conseguí recorrer todo el Pirineo, ascendiendo a las cumbres más importantes y otras tantas secundarias"

VAMOS A CORRER ¿Qué y por qué le lleva a uno a afrontar retos de esta envergadura?

DAVID ALDAY.
La temeridad de la juventud unido al afán de ¿y qué se verá desde allí arriba?, me llevaron a recorrer montañas y cordilleras del Pirineo, del Alto Atlas y los Alpes. Con veintiocho años me fui al Himalaya junto a otros compañeros vascos como jefe de expedición. El objetivo era el Baruntse de 7.129 m. Hasta entonces me había "tragado" mil conferencias de los himalayistas que estaban en una competitiva carrera por ocupar plazas en la conquista de las 14 cumbres más altas del planeta. Resultaba motivante y a la vez cercanas sus cumbres.

Y tarde o temprano tenía que llegar el punto de inflexión en mi meteórica y descalabrada trayectoria en la que todo valía por llegar a los objetivos. Sufrimos una avalancha. Recuerdo que ese día nos tocaba día descanso porque el día anterior habíamos estado equipando la pared de hielo que daba acceso a la cresta de ascenso del Baruntse. Al día siguiente, el otro grupo de compañeros, entre los que se encontraban tres asturianos, prosiguieron las labores nuestras del día anterior. Cuando estaban equipando la pared, ocurrió lo peor, se vino abajo. Las primeras noticias por walkie eran imprecisas. Parte de la gente estaba semienterrada y otros habían caído quedándose colgados de las cuerdas. La peor parte la llevó uno de los asturianos. Se rompió literalmente. Las horas que prosiguieron fueron frenéticas. Comenzamos a cargar con medicamentos, sacos de dormir y todo tipo de elementos de primeros auxilios para poder socorrer a la gente y sin saber exactamente el nivel de gravedad de los hechos. Los que se encontraban bien pudieron arrastrar al asturiano unos 200 metros hasta las tiendas de acopio como campamento de socorro improvisado. Una de las compañeras era médica y fue la que subió primera y rápida para atender las primeras urgencias, los demás bajaron.

Cargado como una mula conseguí llegar hasta la compañera que ya estaba atendiendo al asturiano. Eran las 19:00 de la tarde aproximadamente cuando llegué al lugar. El episodio resultaba dantesto. Alrededor de la tienda donde se encontraba el asturiano y la médico había sangre por doquier. El frío me mordía la cara, estaba agotado del esfuerzo y clavando mis rodillas delante de la tienda dejé que otro compañero y la médica me quitaron la mochila para obtener los artilugios que le darían una segunda oportunidad de vida. No había sitio para poder quedarse esa noche y me ofrecí a bajar sólo dejando a la médica y el otro compañero a cargo del asturiano, metidos en la tienda improvisada.

La noche estaba estrellada, los crampones mordían los cristales de hielo aportando ese sonido tan característico y relajante. Sin luz frontal, sin agua y todavía conmocionado por la experiencia, bajaba en la oscuridad sorteando las grietas del glaciar. En ese momento, la soledad se volvió eterna a la vez que hiriente. Sabía que había compañeros magullados en el campo base y por otro lado estaba en mi cabeza el asturiano debatiéndose entre la vida y la muerte.

Llegué al campo base a eso de las 3:00 de la mañana. Sin voz por el frío que estaba pegado a mis cuerdas vocales, tan solo pude agradecer llegar y que me prepararan un vaso caliente de té.

Al día siguiente conseguimos que el asturiano fuera evacuado en helicóptero. Cuando llegó a Katmandú. Los médicos lo dieron prácticamente por muerto. Pero la fortaleza física y mental de este aguerrido minero hizo que volviera a tener una segunda oportunidad.

David Alday: «La Galarleiz es más que una maratón, en la que siempre se respiran sensaciones diferentes»

Dimos por finalizada la expedición. Nos dimos la vuelta y decidimos salir por el valle del Khumbu ascendiendo el Amphu Lapsa. Allí todavía nos esperaría una de las peores noticias del alpinismo vasco al llegar junto al campo base del Pumori 7.161 m. Tres navarros y dos guipuzcoanos habían desaparecido en una avalancha durante la noche previa a la cima. Hablamos con ellos y era horrible lo que nos contaban. Seguiríamos coincidiendo con ellos hasta Katmandú. Allí la prensa y las familias hicieron que todos volviésemos a la realidad del sueño que habíamos roto.

Lo que viví entonces, ha hecho que entienda y conciba la montaña de una forma diferente. Ahora sólo puedo entender la montaña como una excusa para conocer a la comunidad local y al país que lo visito desde el máximo de los respetos. La montaña es un pretexto y no un objetivo absoluto. La montaña me ayuda a encontrarme conmigo mismo cuando la escalo pero da más sentido a mi vida cuando me sumerjo en las culturas y personas que las habitan.

Es complicado expresar en palabras por qué uno sigue asumiendo riesgos cuando asciende montañas. Lo que sí está claro que la forma de analizar el riesgo es muy diferente con respecto a aquella primera expedición al Baruntse. Los éxitos no se explican por sí solos, ya que los muertos acompañan a las montañas. Cuando se abre tu tienda a las 2:00 de la mañana a casi 7.000 metros y te dicen que un ucraniano no ha podido bajar de la cima del pico Lenin, o cuando conducen con los pies por delante a un coreano en el Muztagh Ata, o mientras salva del frío un brasileño abrazando a su amor y pereciendo congelado esa noche huracanada bajo la cima del Aconcagua, y los oyes lamentar su suerte, pues a la gente se le pasan muchas cosas por la cabeza...pero a mí me vuelve a acompañar mi vieja soledad eterna e hiriente.

David Alday: «La Galarleiz es más que una maratón, en la que siempre se respiran sensaciones diferentes»

VAMOS A CORRER. Has coronado las cimas más importantes de Alpes y Pirineos, además de ascender cumbres míticas de las cordilleras de Himalaya y de los Andes, entre otros puntos geográficos del planeta ¿Qué y por qué le lleva a uno a afrontar retos de esta envergadura?

DAVID ALDAY
. Vivo por y para la montaña. Es lo que me carga las pilas, como dirían muchos. Me gusta estar rodeado de montañeros y montañeras porque veo en ellos un brillo especial en los ojos y que reconozco enseguida. Nos gusta soñar y cuando las condiciones lo permiten intentamos materializar esos sueños. Todas las montañas son igual de importantes, e incluso las más modestas nos pueden aportar muchas más satisfacciones que las grandes cumbres del Himalaya.

También me gusta verme pequeño en la inmensidad. Si alguien que nos esté leyendo no ha ido nunca a visitar Nepal, a sus gentes y sus montañas con un trekking o similar, le animo a que lo haga. Las montañas son gigantes y de proporciones desmesuradas. Parece casi un mito que alguien pueda llegar a coronar sus cumbres. No sé si prefiero estar arriba viendo el resto de montañas o ver desde abajo la cima. A veces no importa tanto que la fachada de tu casa sea bonita, lo importante es, cuando te asomas a la terraza, que lo que veas sea precioso.

VAMOS A CORRER. Razones por las que deberíamos practicar más senderismo

DAVID ALDAY.
El senderismo es parte de la condición humana y del montañero en particular. No obstante, el senderismo nos permite conocer un territorio a nuestra escala, a escala humana. Permite conocer los pequeños detalles y profundizar en aquellos de nuestro interés. El senderismo nos pone en comunicación a las personas y sus culturas. Es el medio más eficaz para entender a sus gentes y los paisajes heredados, el territorio de nuestros abuelos.

También es una práctica saludable; posiblemente la mejor. El senderista debe ser curioso por naturaleza. Es una persona en sintonía con la naturaleza y su entorno. El senderismo aboca a la lectura y a la formación. No es lo mismo pasear con los auriculares puestos que reconociendo los cantos de las aves, los árboles, la vegetación y el entorno. Un buen senderista es capaz de reconocer un hábitat y esperar, por consiguiente, la presencia de una serie de especies concretas. Si al senderismo se acompaña la interpretación que hace cada cual de la naturaleza en ese afán de formación y profundizar en el tema, estaremos hablando que el senderismo es lo más gratificante que se puede hacer.

"Estar en las veinte ediciones no ha sido nunca un reto personal. Es algo ya natural. Se lo debemos a Pedro y a los Montes de Ordunte. Lo que sí resulta difícil es que en estas veinte ediciones haya podido cuadrar la agenda para no faltar a la cita"

VAMOS A CORRER. Eres uno de los 13 deportistas que han participado en las 20 ediciones del Maratón Alpino Galarleiz ¿Qué te motiva para repetir, año tras año, en este evento de montaña de Zalla?

DAVID ALDAY.
La verdad es que hace ya mucho tiempo que comencé con la primera edición. Recuerdo que mi primera motivación era poder conocer un entorno de una manera económica (por lo que comentaba anteriormente) y de paso, aunque ahora es lo más normal del mundo, obtener una camiseta con motivos montañeros que era mi formato de vestir a diario. Esta percepción juvenil ha variado con los años, lógicamente. Siempre me ha parecido que esta maratón es más que una maratón. Desde el primer momento percibí cariño, amistad y montañeros a mí alrededor. Y eso, a diferencia de otras maratones o marchas, se debe principalmente al espíritu con el que se gestó. Hablar de la Maratón Alpino Galarleiz es hablar de Pedro Galarza. La Maratón no tendría el carácter que tiene si no hubiese una grandísima persona y muy humana como es Pedro, ya que se ha sabido rodear de un equipo de personas que han comprendido perfectamente su mensaje y calor. Cuando las cosas se hacen con esa virtud y respeto al entorno, mucha gente como yo estamos siempre dispuestos a premiar con nuestra presencia.

El estar en las veinte ediciones no ha sido nunca un reto para mí. Es algo ya natural. Se lo debemos a Pedro y a los Montes de Ordunte. Lo que sí resulta difícil es que en estas veinte ediciones haya podido cuadrar la agenda para no faltar a la cita.

Yo soy de los que disfrutan andando y dando conversación a lo largo del recorrido. Nunca he perseguido la competición como tal. Caminar, disfrutando de la Maratón, viendo caras conocidas es un lujo. En mis más de 300 ascensiones al monte Gorbeia nunca he tenido la sensación de estar repitiendo las mismas sensaciones, siempre ha sido diferente. Con la Galarleiz me pasa lo mismo. Siempre respiro sensaciones diferentes. Estoy deseoso de caminar en la próxima cita.

David Alday: «La Galarleiz es más que una maratón, en la que siempre se respiran sensaciones diferentes»

VAMOS A CORRER ¿Cómo definirías la Galarleiz?

DAVID ALDAY.
Una de las mejores experiencias de marchas por la montaña. Si no, hace tiempo que no hubiera vuelto. Quiero recordar en los primeros años a una persona de Gasteiz que era cartero y a pesar de no llegarnos a cruzar palabra alguna, estábamos compartiendo la misma experiencia. Dejó de aparecer y me resultó extraño. Luego me enteré que había fallecido. Hoy estaría, seguramente, compartiendo de nuevo esta cita con él.

VAMOS A CORRER ¿Cuál es la primera imagen que te viene a la cabeza cuando te hablan de la Galarleiz?

DAVID ALDAY.
La primera imagen que me viene a la cabeza es el paisaje, la segunda las personas, y la tercera el pedazo medallón con el que nos obsequia Pedro, edición tras edición ;-)))

"La marcha de montaña es un nivel diferente, porque complementa lo deportivo con lo social y con el reconocimiento del entorno natural y paisajístico. Da mayores oportunidades a la satisfacción personal, más allá que la meramente deportiva"

VAMOS A CORRER. El auge de las carreras de montaña sigue con un crecimiento imparable, y cada vez son más los corredores que se apuntan a este tipo de pruebas, e incluso en carreras de ultrafondo. Sin embargo, uno de los grandes alicientes de la Galarleiz es que también cuenta con una modalidad de marcha de montaña ¿Qué  argumentos utilizarías para reivindicar la marcha de montaña?

DAVID ALDAY.
Creo que cada uno tiene que hacer aquello que sea lo más coherente consigo mismo. Sin tibiezas. Si compites y te gusta la competición, me parece lícito que lo hagas. Hay personas que se apuntan a la marcha de montaña y luego van corriendo. Creo que hacer eso es ser poco honesto con uno mismo, pero lo respeto. Allá cada cual.

Me gusta la marcha de montaña, pues en todas las ediciones lo he realizado en esta modalidad. Me gusta también correr y le doy bastante a la bicicleta de montaña, pero la marcha de montaña es un nivel diferente. En mi opinión, complementa lo deportivo con lo social y con el reconocimiento del entorno natural y paisajístico. Da mayores oportunidades a la satisfacción personal, más allá que la meramente deportiva. La montaña, en mi cuadro personal, no la concibo como un espacio contenedor de la competición si no que va más allá, es un espacio de oportunidad y de sensación, de intercomunicación social y cultural, de reflexión y de observación cuyo modo de lograr profundizar en todo esto es paso a paso.

Las grandes carreras de ultrafondo, o incluso marchas de ochenta, cien o más kilómetros se me escapan personalmente. Creo que este tipo de pruebas limitan el reto personal a lo deportivo. Llegar es el éxito, retirarse no suele estar socialmente aceptado y es una trampa en la que no debemos caer. No obstante es mi opinión personal y que para nada tiene que coincidir con la opinión de otras personas.

David Alday: «La Galarleiz es más que una maratón, en la que siempre se respiran sensaciones diferentes»

VAMOS A CORRER ¿Qué te parece el recorrido y el perfil que presenta la Galarleiz?

DAVID ALDAY.
No voy a entrar en los aspectos técnicos, aunque puedo decir que es un recorrido que acompasa muy bien los ascensos con los descensos y los espacios de descanso. Empieza a ser un imprescindible el prado de Martintxu. Me encanta, y no por su dureza, si no porque ayuda a romper el ritmo a todo el mundo. Aquí se nos recuerda que somos humanos y tenemos limitaciones.

Por otro lado, a nivel personal, me gusta bastante. Entiendo que para los marchadores de montaña nos permite disfrutar del recorrido de sus crestas, cimas y entornos de gran interés ecológico y paisajístico. La Turbera de Zalama es uno de los hábitats más raros y amenazados de Europa. El poder disfrutar de ese entorno de una forma sosegada como la nuestra es un lujo. Esta turbera de cobertura, sólo está presente en zonas de clima hiperatlántico, es decir, un clima muy lluvioso y a la vez fresco. La vegetación presente es estable y de no variar las condiciones se conservará así sin progresar a otros estadios de desarrollo presentes en su entorno. Reconocida como Lugar de Interés Comunitario LIC, sólo a los marchadores nos da la posibilidad de disfrutar de este entorno único de una forma pausada.

VAMOS A CORRER ¿Qué cualidades debe tener un marchador?

DAVID ALDAY.
Aquí también podríamos entrar en qué entrenamiento debe hacer, cómo debe progresar, dónde debe reservarse, etcétera. Creo que lo mejor es que la persona que no haya estado nunca lo descubra por sí sola. Prefiero centrarme en otro tipo de cualidades. Para mí un marchador, y con especial hincapié en la Galarleiz, debe ser una persona, que además de deportista venga con ganas de disfrutar, ávida de formarse, comprometida con el territorio por el que pasa. Tiene que ser una persona que disfrute tanto de una planta como de una ladera empinada, que cuando hace marcha no sea competitiva, y priorice ayudar a la vez que se integra con el resto de personas que caminan con ella.

"A la hora de usar bastones de trekking, hay que llevar los dos bastones y no únicamente uno. A la larga esta descompensación pasa factura a nuestra columna vertebral. Cuanto más simétrico sea nuestro movimiento mejor"

VAMOS A CORRER ¿Material imprescindible para cubrir una cita como la Galarleiz?

DAVID ALDAY.
El marchador lo único que necesita es sentirse cómodo. No hace falta que lleve avituallamiento. Durante el recorrido no le faltará de nada; tendrá oportunidad de comer y beber en los puntos designados. Para este recorrido yo soy más partidario de zapatillas de trekking que del uso botas, ya que el terreno es más propicio para las primeras.

VAMOS A CORRER. Por cierto, bastones de trekking ¿Sí o no?

DAVID ALDAY.
En relación al uso de bastones, cuando hablamos de la modalidad de marcha de montaña yo sólo los concibo cuando se lleva peso en nuestra espalda o si vamos a movernos por terrenos que requieran ciertos equilibrios. Esta es mi teoría. No obstante, yo he probado de todo y la verdad que sigo sin inclinarme en un sentido u otro. Lo que sí hay que tener en cuenta que si se usan bastones de trekking, hay que llevar los dos bastones y no solamente uno. A la larga esta descompensación pasa factura a nuestra columna vertebral. Cuanto más simétrico sea nuestro movimiento mejor.

David Alday: «La Galarleiz es más que una maratón, en la que siempre se respiran sensaciones diferentes»

VAMOS A CORRER. Los eventos de montaña suelen estar asociados al concepto de ser un deporte sostenible, por norma general, corredores de montaña, marchadores, senderistas…¿Realmente existe esa conciencia de practicar deporte y respetar el medio ambiente?

DAVID ALDAY.
Pues hay de todo. El auge de las carreras de montaña y el boom de corredores se alimenta de una cantera que muchas veces no ha sido moldeada por los valores ambientales y respeto que se obtiene en los clubes de montaña ya que no suelen ser gente de la base. En algunos casos, nuevos deportistas y nuevos atletas corren por caminos y senderos de montaña sin conocimiento alguno del medio e incluso no saben en qué monte o cordillera se encuentran. Compiten y se van. Conozco más de algún caso con nombres conocidos por todos nosotros.

Otra cosa es la parte del equipo de organización que sí vela por el correcto comportamiento del deportista. Si realmente todos los corredores estuvieran concienciados, no estaría penalizado, en competición, el arrojo de envoltorios o similares, porque sería algo asumido por el corredor, pero la realidad es otra.

Con respecto al marchador y al senderista considero también este mismo criterio. Hay de todo. Piensan que con tirar las peladuras de plátano o las cáscaras de frutos secos detrás del matorral y no se vea, está solucionado. Es la misma óptica que tiene un bebé de un año. Lo pelota que escondas detrás del armario, a pesar de que te ha visto hacerlo, ha desaparecido para siempre y deja de existir.

Hay una creencia popular que dice que viene bien a las aves y otros animales para que se alimenten, el echar nuestras sobras del almuerzo. Esto es falso. Las aves se alimentan en la naturaleza. Si acostumbras a un animal a alimentarse de forma antrópica y asiduamente en un lugar como una cima, y por lo que sea, dejas de alimentarla, posiblemente muera y a su vez los pollos que estaban a su cuidado. Debemos interferir lo mínimo posible en nuestro entorno y pienso que los organizadores van poco a poco tomando conciencia en ello. Por desgracia, todavía tenemos que estar asistiendo a marchas y carreras en las que el compromiso por el marcaje es inversamente proporcional a su desmantelamiento. El uso de esprays para pintar en rocas, cintas plásticas, metales, bridas, etc...es todavía un hecho en pruebas de gran renombre en Euskadi y en el Estado. Muchas veces, los grandes eventos no son respetuosos con el entorno. Hay más marketing que hechos. El marcaje con cintas de tela es una tarea pendiente y de indiscutible rédito medioambiental, por poner un ejemplo. Falta voluntad.

David Alday: «La Galarleiz es más que una maratón, en la que siempre se respiran sensaciones diferentes»

También influyen mucho las fechas y el entorno. Hasta hoy, los organizadores priorizaban más el buen tiempo que la protección a las aves nidificantes. Les preocupaba que no coincidiera su evento con otro cercano. La realidad es que sólo se han cambiado de fechas cuando las autoridades medioambientales estaban dispuestas a prohibir el evento, dada la escasa vinculación, por parte de los organizadores, en buscar una mejor regulación de la actividad frente a la prohibición.

La Galarleiz no ha estado exenta de este tipo de peculiaridades. Pero en veinte años posiblemente sea el evento deportivo que más ha aprendido en lo que concierne al respeto del medio ambiente. Por ejemplo, delimitó la zona de la turbera mucho antes de que lo hicieran las autoridades medioambientales. Se posicionó también frente a los mal llamados parques eólicos, verdaderas industrias de generación de energía eólico-eléctrica, preservando el paisaje como unidad cultural y natural de nuestra historia. Y si algo tiene extraordinariamente bueno, es que al día siguiente nadie podrá decir que por esas cimas pasaron más de mil personas. Estamos ante un equipo organizador de primera línea.

"La Galarleiz es un evento con personalidad, con nombre propio y con alma. El recorrido es honesto, sincero, cada paso que das, te das cuenta que es más que una simple cita de julio, es la base donde año tras año te da la oportunidad de reafirmarte como persona y deportista"

VAMOS A CORRER ¿Por qué recomendarías participar en el Maratón Alpino Galarleiz?

DAVID ALDAY.
Creo que a lo largo de la entrevista he podido explayarme en las bonanzas de esta maratón pero que no me cansaré de repetir. La Galarleiz es un evento con personalidad, con nombre propio y con alma. El recorrido es honesto, sincero, cada paso que das, te das cuenta que es más que una simple cita de julio, es la base donde año tras año te da la oportunidad de reafirmarte como persona y deportista. Y esto es posible en la Galarleiz. Somos una gran familia.

VAMOS A CORRER. Próximas ascensiones y desafíos que tengas en mente realizar

DAVID ALDAY.
Entre mis próximos objetivos figuran lugares que también quiero conocer y sumergirme en la cultura local. La lista es amplia, muy amplia diría yo, pero entre los más cercanos, uno de los objetivos es Alaska donde intentaré encaramarme al Denali 6.168 m, Monte Vinson en la Antártida con sus 4.892 m y quisiera volver de nuevo a Nepal, esta vez al Makalu con 8.481 m. Esta es mi lista de sueños, ahora sólo hace falta ir materializándolos si las condiciones lo permiten. Aunque el gran reto es compaginar estos objetivos con mis hijos que están en esa edad tan temprana que necesitan toda nuestra atención.

David Alday: «La Galarleiz es más que una maratón, en la que siempre se respiran sensaciones diferentes»

Fotos cedidas por David Alday.


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